Casi tan informal como irresponsable me vengo a parar frente a lo que hoy llamo "desvirgación". Porque soy virgen en lo que supone hablar de algo, enmedio de un mundo tan letrado e inmerso en supuestos inteligentes donde yo no tendría cabida.
Me presento en sociedad del mundo, cuya reina es la Internet, que le abre las puertas a todo aquel que ya exista por el simple hecho de acceder a ella. Me presento con un blog destinado al entierro de granadas, de libertades y de ocio extremo, procurando en gran medida abordar temáticas que se vienen de repente y otras que igual de repente se van. De más estaría argumentar que esto no es más que un experimento de septiembre, algo que inicia y quién sabe si tendrá vida para mañana, pero que seguramente tendré en cuenta en Navidad.
A usted, lector invisible, le prometo aburrirlo con la más pura esencia de mis dedos que teclearán estas palabras, esperando en gran medida, absorber de su alma algún impulso por descargarme batallas, comentarios, opiniones, insultos o acaso palmaditas en la espalda, para que una vez abordada la cosa, no se quede sin producto qué abortar.
Buenas tardes.
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